Exhortación Apostólica Postsinodal Amoris Laetitia del Santo Padre Francisco

Con el ánimo de sintetizar en pocas frases un libro como esta Exhortación que acabamos de recibir del Papa Francisco, fruto de más de dos años de trabajo, hemos concebido, a partir del apartado nº 6 de la misma, una rejilla de comprensión que esperamos os sea útil herramienta para comenzar a profundizar en ella.
Explotadla en lo que vale.

Sigue leyendo

Esfuerzo Hermenéutico

Unas de las características que llaman la atención del libro del Apocalipsis es su abigarrado simbolismo. Un simbolismo, a menudo, cargado de paradojas. Por eso, suele ser un libro olvidado y perdemos toda su riqueza por sucumbir a la tentación de no realizar el esfuerzo de la hermenéutica.

El vidente Juan quiere construir con nosotros, lectores creyentes de todos los tiempos, unas claves para poder interpretar la historia desde los ojos de Dios.

Algunas de estas paradojas tienen que ver con la simbología fundamental del libro: Jesús resucitado como Cordero degollado y vivo. Esta es la paradoja inicial: un cordero degollado que vive; es una paradoja en el nivel del símbolo, no en el de la realidad, porque el lector sabe que se está hablando del Crucificado-Resucitado, con las marcas de la pasión en su cuerpo eterno.

El símbolo del Cordero aplicado a Cristo no es original del Apocalipsis: es una simbología judía que se aplicó desde los inicios de la tradición cristiana a Jesús para explicar el sentido de su muerte desde la palabra del Antiguo Testamento.

Sigue leyendo

Apacienta mis ovejas

Cuando está reciente el nombramiento del nuevo obispo de Ciudad Real, Don Gerardo Melgar Viciosa, leemos en nuestra liturgia el diálogo entre Jesús y Pedro sobre el tema del Pastor.

Fue el primer nombramiento pastoral de la historia de la Iglesia. Jesús resucitado se aparece a sus discípulos por tercera vez, en la madrugada de un duro trabajo en el lago, sin fruto.

Como en la primera hora junto al mar, el oficio de pescadores vuelve a ser el símbolo de la llamada. Sin Jesús, la pesca es infecunda: los “pescadores de hombres” lo son en nombre de Jesús, con Jesús, más allá de la noche de sus esfuerzos, en la escucha luminosa del Señor presente entre los suyos. Sin Jesús no hay pesca; sin comer con él no hay resultados.

Junto a la imagen de la pesca, en el posterior diálogo entre Jesús y Pedro aparece una nueva imagen, aún más bíblica: la imagen del Pastor. Orígenes dice que Jesús-Piedra nombró Piedra a Simón, Jesús-Pastor nombra Pastor a Simón. Simón no es nada sin Jesús. Él es la piedra, el pastor y el pescador; Pedro es su compañero, por siempre.

Sigue leyendo

¡Dicen que tembló la tierra!

Este Viernes Santo, en lo alto del Gólgota, han elevado tres cruces, y entre dos ladrones han crucificado también a un inocente, Hijo Único del Único Dios Verdadero.

Suspendido en lo alto, frente a una multitud, está casi solo, pues los suyos han huido casi todos. Quedan pocos, ¡¡Pocos!!

Tantos que iban con Él días atrás, ¿Dónde están hoy?

En este día todos te hacen el vacío, Abandonado Señor: Hoy no hay ni peces, ni pan. Es el día del dolor que causa el amar sin medida llevado en soledad.

¡¡Tú, Buen Señor!! Que lo das todo. Has sido desposeído de lo poco que tenías, solo te queda ¡¡ese Amor!! Que te alienta y fortalece en tu Calvario. Te han arrebatado hasta la túnica que te cubría.

Sigue leyendo