Clavo y roca

En la iconografía cristiana, san Pedro suele ser representado como un hombre mayor, con barba, generalmente calvo, y con unas llaves en su mano derecha.

El símbolo de las llaves proviene del evangelio según san Mateo, en el corazón del relato, cuando Simón confiesa a Jesús como Mesías e Hijo de Dios, y Jesús llama a Simón Piedra y le da las llaves del Reino.

Pero Jesús no fue original en la simbología de las llaves: la toma del profeta Isaías que, en nombre de Dios, pronuncia un oráculo sobre el mayordomo del palacio del rey. Se instituye un nuevo mayordomo, por la infidelidad del antiguo, y se le inviste para el cargo: la túnica, la banda y la llave del palacio, como signo de su autoridad.

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Dios para todos

Uno de los misterios más grandes de los inicios del cristianismo es la universalización de una alianza que se fundamentaba en una elección.

Abrir la religión de Israel a todos los pueblos, ¿no significaba desvirtuar la base misma de la fe bíblica, es decir, la alianza con un pueblo, la elección de Abraham y sus descendientes? Para muchos investigadores, fue esta universalización la clave de la separación entre la Iglesia y la sinagoga, significó la definitiva des-judaización del cristianismo.

Si este hecho parece una contradicción, ¿por qué se llevó a cabo? ¿Quién fue el sujeto de esta separación? Más aún, al hacerlo, ¿no se está cambiando la voluntad misma de Dios, del Dios de Abraham?

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