Hacia el Domingo…22 de abril de 2018: “TIENES UNA LLAMADA”.

Varios jóvenes, unidos con los brazos por encima de los hombros, de espaldas: ese era el cartel oficial para la Jornada del Seminario en este año. Hoy, en la Jornada Mundial de Oración por las vocaciones, que se celebra de manera conjunta con la Jornada de las Vocaciones Nativas, volvemos a tener en el cartel a un joven de espaldas, mirando al horizonte sobre lo que parece ser una gran ciudad. El color anaranjado de la fotografía se puede interpretar como un amanecer o un atardecer.

Me hace pensar la repetición de este tema: el joven, de espaldas. Posiblemente, sobre todo en el cartel de la Jornada de hoy, la mirada hacia el horizonte quiere significar la apertura de miras, la búsqueda de perspectivas más amplias, sin conformarse con lo que se nos ofrece en el disfrute inmediato. La llamada vocacional sería respuesta a las inquietudes de jóvenes y adolescentes hacia una vida más plena, donde la inquietud radical del ser humano solo puede ser llenada por la entrega.

Pero estar de espaldas también puede significar otra cosa. ¿Cómo se puede hablar a aquel a quien no le vemos el rostro? La espalda puede significar la actitud espiritual de aquel que se cierra a cualquier voz que llegue del exterior.

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