Hacia el Domingo…8 de Julio de 2018: “DÉBILES Y FELICES”

Sería muy interesante atreverse a hacer una fenomenología de la debilidad. La fenomenología es un método filosófico que pretende comprender la realidad desde la empatía, aceptando la existencia de algo e intentando explicar su funcionamiento. No juzga, no desprecia: acepta, se interroga, explica.

¿Es la debilidad parte de la condición humana? Existe, está ahí; pero, en principio, no nos gusta. ¿Cuál es su origen, cómo funciona, cuál es su sentido? La humanidad, desde sus orígenes, ha tenido que luchar para superar los límites que la realidad le imponía. Cada hombre, como una humanidad que se renueva en cada nacimiento, viene a la vida cargado de limitaciones, dependiente de forma absoluta. Tras un paréntesis más o menos largo, la vida nos enseña a despedirnos de ella también desde la debilidad y la dependencia.

Somos radicalmente limitados. La debilidad no es un adjetivo que se nos ha pegado a los pies como el polvo del camino, sino latido profundo de nuestro corazón existencial. Vivir como si el límite fuera un accidente fácilmente superable, nos hace soberbios y provoca una actitud de enfado continuo ante la vida y sus dificultades. Enfadados y desagradecidos: las dos características de ese niño mimado que, a menudo, llevamos dentro de nosotros.

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