Hacia el Domingo…5 de agosto de 2018: “TIEMPO PARA CONTEMPLAR”

“Nuestras palabras solo pueden tener algún valor y utilidad si provienen del silencio de la contemplación; de lo contrario, contribuyen a la inflación de los discursos del mundo, que buscan el consenso de la opinión común” (Benedicto XVI). El mismo Hijo de Dios es el Verbo “salido del silencio” (Ignacio de Antioquía).

¿Cuántos libros se publican a lo largo de un año? ¿Cuántos periódicos, cuántas reflexiones enviamos a través de nuestros móviles a una gran cantidad de personas? Es verdad que la sociedad de la imagen parece querer suplantar a la civilización de la palabra. Se mira más que se lee; la pantalla sustituye al libro; la película, a la novela. ¿Estamos perdiendo la palabra?

Yo creo que no, más bien al contrario: junto a la imagen, se multiplican las palabras. Estamos, quizá, perdiendo, la palabra verdadera, la palabra profunda, su conexión con lo real, su sinceridad radical. ¿Por qué?

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