Hacia el Domingo…30 de septiembre de 2018: “CAMPEONES”

Una película para reír; también para emocionarse y, quizá, llorar. Algunos detalles mínimos de “poco estilo” no empañan la belleza de esta película española que nos ha regalado el cine en estos últimos meses.

Es más, algunos de estos detalles que, en un primer momento, podría resultar poco “correctos” portan detrás, en algunos casos, un mensaje precioso que forma parte de la película. Recuerdo la insistencia en uno de los protagonistas en que él tiene novia; de inmediato, otro le contesta que “es una prostituta”. En un diálogo con poca lógica se insiste en que, a pesar de todo, esa mujer es “su novia”. No podía dejar de recordar esas críticas a Jesús de Nazaret que era “amigo de publicanos y prostitutas”. Más aún, me acordaba de los comienzos del profeta Oseas: Dios le pide que se case con una mujer prostituta para significar la alianza entre Dios, esposo fiel, y el pueblo de Israel, mujer infiel que frecuenta todo tipo de Ba’ales-maridos. A pesar de ser prostituta, Israel es la esposa que Dios ama y ha desposado para siempre.

Los protagonistas de la película Campeones son aquellos que no cuentan para la sociedad actual: los que tienen deficiencias intelectuales o de cualquier tipo, los no nacidos, los que pierden partidos en el deporte, los que, aparentemente, no triunfan en la vida, los que molestan nuestra cómoda vida en el autobús o en la calle.

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Hacia el Domingo…23 de septiembre de 2018: “ESTATUAS VIVAS”

¡Qué importante es cuidar el patrimonio que la fe de nuestros antepasados nos dejó! No es fácil reformar iglesias, restaurar tejados, reparar humedades. Las piedras hablan de una historia de creyentes que han rezado y sufrido sembrando un mundo distinto. La Iglesia sabe que debe esforzarse en transmitir esos signos que ella ha recibido de sus antepasados.

Pero existe un patrimonio aún más importante: las piedras vivas de la fe que son todos los creyentes. Las catedrales y las iglesias ayudan a un cristianismo vivo y presente en medio de la sociedad, a una evangelización de la cultura desde su corazón y sus márgenes; ayudan, sobre todo, a que exista el Memorial que sustenta nuestra fe y nuestra misión: la Cena del Señor. Ayudan, y mucho; pero, en un extremo, sería posible la eucaristía y la evangelización sin ellas. Lo que resultaría imposible es una eucaristía y una misión sin piedras vivas, sin creyentes, sin comunidad, sin sacerdotes.

Ahí está el patrimonio fundamental que la Iglesia no debe descuidar.

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Hacia el Domingo…”PROLOGO DE LA PALABRA”

San Andrés de Creta interpreta la fiesta del nacimiento de María de Nazaret –que ayer celebrábamos– como el gran exordio de la misión del Hijo de Dios entre los hombres. Bella metáfora: María, con su nacimiento y con toda su vida, es el prólogo que nos ayuda a comprender el gran libro de la Palabra que nos salva; en ella aparecen las claves de la actuación de Dios que, en Jesús de Nazaret, se ha hecho definitiva y salvadora para todos.

De hecho, esto es así ya desde los mismos evangelios. San Marcos, el más antiguo, solo transmite la vida pública de Jesús, desde el Bautismo hasta la victoria del sepulcro vacío. San Mateo y san Lucas añaden a este Evangelio de Jesús dos capítulos que le sirven de prólogo, para indicar al lector las claves con las que debe interpretar esa gran actuación del Dios que nos salva en su Hijo. Pues bien, en esos dos capítulos que prologan el Evangelio, aparece María en su relación con Jesús. Su presencia, su aceptación de la misión de madre, sus primeros pasos con la carne de la Palabra, se convierten en claves para poder recorrer con fruto la vida pública del Profeta de Galilea.

Si Jesús es el Logos encarnado, María es el prólogo (pro-Logos) que le abre paso a nuestra historia. Prologar un libro es una bella tarea que se le encarga a alguna persona que conoce bien al autor; a menudo, también se elige a una personalidad importante que ayude a dar “empaque y tirón” al mismo libro. Dios, autor del gran libro de su Palabra que nos habla, ha elegido a la joven de Nazaret para que prologue su obra definitiva.

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