Hacia el Domingo…18 de noviembre de 2018: “PROFETA DEL FIN”

“Os aseguro que no pasará  esta generación antes que todo se cumpla”. El Reino que Jesús de Nazaret predicó tiene que ver con un cambio drástico en la historia de la humanidad. Él se consideró “profeta del fin”, inaugurando, con su palabra y sus gestos, con su muerte y victoria sobre el sepulcro, con la efusión del Espíritu de Dios, los tiempos definitivos de la salvación y el juicio.

Los textos del Nuevo Testamento insisten en esta perspectiva, dando a entender la inminencia de ese fin que Jesús inicia. San Pablo mismo pensaba estar vivo cuando llegara el momento final del encuentro con el Hijo del hombre.

Con el paso de los años, ¿no se iría desdibujando esa espera inminente y activa debido a su retraso? De hecho, san Pablo murió sin que llegara el fin. Pasó la primera generación de discípulos, la de Jesús. Más tarde, con la guerra de los judíos contra Roma, donde Jerusalén y el templo fueron destruidos, en el año setenta, muchos interpretaron que, ahora sí, llegaba el fin esperado: hubo que aguardar una generación más, pero ahí estaba lo que todos había creído… El año setenta pasó, y muchos otros años; el fin no llegó.

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