Hacia el Domingo…9 de junio de 2019: “UNIDOS PORQUE VIVOS”

Espíritu, alma, aliento, ánimo, aire: son sinónimos de vitalidad en el hombre y en toda la realidad. No sabemos muy bien lo que es la vida, pero tenemos claro lo que implica no tenerla. Tampoco sabemos muy bien lo que es el alma, o el espíritu; pero también nos damos cuenta cuando falta en el ser humano.

La vida y la muerte son dos condiciones bien distintas en los seres vivos. Entre ambos extremos, está la vitalidad: los diferentes grados de fuerza, de cercanía a la vida, de aliento, de motor, que todos experimentamos. La vitalidad es fruto de ese motor interno que llamamos espíritu, viento interior, respiración.

El espíritu, en la Biblia, tiene dos efectos principales: la unidad y la vida. Desde la primera página del Génesis, aparece el Espíritu aleteando sobre las aguas y, más tarde, penetrando en el barro del hombre para darle la vida. En la visión que el profeta Ezequiel tiene del futuro, los huesos secos son unificados y se rellenan de carne y de vida gracias a la invocación del Espíritu de Dios.

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