Hacia el Domingo…11 de agosto de 2019: “LA OTRA RIQUEZA”

La semana pasada, al hablar de la relación con las riquezas, Jesús dejaba en el aire una expresión llena de misterio: llamaba a sus discípulos a superar la codicia y a esforzarse en “ser ricos para Dios”. La tendencia del hombre es “amasar riquezas para sí”; en cambio, Jesús propone “ser ricos ante Dios”. ¿Qué quiso decir con esta expresión? ¿En qué consiste esa riqueza, cómo se consigue?

El evangelio que proclamamos este domingo, continuación del anterior, nos ayuda a comprender mejor esta expresión. Nos fijamos en algunas características de esta riqueza que no se pudre y dura para siempre.

En primer lugar, Jesús llama a sus discípulos “pequeño rebaño” y les invita a no temer, a confiar en Dios. Aquí tenemos la primera clave: ¿no es signo de temor el afán de acumular riquezas? ¿Por qué queremos tener más sino porque nos vemos vacíos por dentro y profundamente inseguros? El dinero ofrece seguridad; pero, ¿es esta la seguridad que afianza al hombre con unos cimientos sólidos y auténticos? Jesús invita a poner la seguridad en la persona, no en las cosas; en Dios, no en lo humano. Podemos atrevernos a decir que existe una relación directa entre deseo de riquezas y falta de confianza en Dios.

Sigue leyendo