Hacia el Domingo…1 de marzo de 2020: “CUARESMA A TRES”

El tiempo de Cuaresma se introdujo como la etapa final del catecumenado hacia el Bautismo, en la noche de Pascua. Se trataba de la última preparación antes de entrar a formar parte de la Iglesia.

Para los ya bautizados, este tiempo es una oportunidad de volver a las raíces, de recuperar la esencia de nuestro ser cristiano. Se trata de una invitación a renovar la fe, que necesita dar pasos; no puede seguir siempre igual, debe despertar del posible letargo en que la rutina la encadena.

El Bautismo de Jesús, antes de los cuarenta días de desierto en que vivió su propia “Cuaresma”, fue en el río Jordán, el lugar que tuvo que atravesar el pueblo para entrar en la Tiera Prometida. Esto es la Cuaresma: atreverse a “cruzar el Jordán”, a entrar en la Tierra a la que Dios nos conduce; se trata de no mirar los toros desde la barrera ni el cristianismo desde una concepción teórica; dejar atrás Egipto y su pecado para recorrer el desierto y entrar en lo definitivo, en el Reino, en Cristo.

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