Hacia el Domingo…5 de julio de 2020: “ENCONTRAR NUESTRO DESCANSO”.

Nuestra semana de siete días, de tradición bíblica, se orienta hacia el sábado, el día séptimo, el día del descanso. El ritmo trabajo-descanso marca la vida y la religiosidad del israelita. Es tan importante este descanso para humanizar nuestra vida que aparece entre los diez mandamientos principales de Dios.

La Biblia nos ofrece una doble motivación para este mandamiento del descanso semanal: Dios también descansó de su obra creadora el séptimo día. Es decir, descansando, hacemos que nuestro trabajo se vincule al Dios creador, nos sabemos colaboradores de su obra, partícipes de la construcción de un mundo bueno y ordenado.

Una segunda motivación, recordada en el libro del Deuteronomio, es la salida de Israel de Egipto: descansar un día a la semana es memoria de liberación; Israel estuvo trabajando en Egipto como esclavo, pero Dios lo liberó y lo llevó a la Tierra Prometida, lo introdujo “en su descanso”. En la Tierra se descansa del largo camino del éxodo por el desierto y, sobre todo, se descansa de un trabajo que oprime. El descanso, por tanto, tiene que ver con la libertad, con la realización de un trabajo que no sojuzga, sino que realiza al hombre.

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