Hacia el Domingo…13 de diciembre de 2020: “¿”BUENA MUERTE”?

Creo que el virus más dañino de la historia de la humanidad ha sido el dolor.  Como los demás virus, es un parásito, que no existe sin un portador; además, afecta a todas las dimensiones de la persona, a todo su cuerpo y a su propio ser más íntimo. Como en todos los virus, a algunos les afecta más que a otros y tiene consecuencias diversas según las defensas y el estado de salud de la persona que lo sufre.

Hace muchos siglos, en Oriente, se inventó una vacuna que ha tenido cierta eficacia en algunos: el nirvana del maestro Buda. Se buscó el origen del problema y se intentó erradicar desde ahí, desde la base: la causa del dolor estaría en el deseo del hombre; por tanto, para eliminar el dolor se debe eliminar el deseo. Si fuéramos capaces de superar nuestros deseos, si pudiéramos unirnos a la fuerza del universo en su fluir sereno, el dolor desaparecería de nuestros cuerpos y espíritus.

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Hacia el Domingo…6 de diciembre de 2020: “SIN PECADO, CON LIBERTAD”

El día ocho de diciembre marca el tiempo de un embarazo con respecto al día ocho de septiembre del año próximo. En septiembre, la Iglesia ha celebrado desde antiguo el día del nacimiento de María de Nazaret; por ello, el ocho de diciembre se celebra el día de su concepción, del comienzo de su vida en el seno de su madre, Ana.

A esta concepción le ponemos un adjetivo en latín, “in-maculada”, sin mancha, sin pecado. De esta forma, la Iglesia proclama una de sus verdades más profundas: María es la mujer sin pecado desde siempre, desde antes de nacer, desde su misma concepción. Ella no puede decir, con el Salmo cincuenta, “en la culpa nací, pecador me concibió mi madre”. Además de su falta de pecado personal, la Iglesia quiere insistir en la concepción inmaculada para decir que María tampoco participó del pecado original con el que todos venimos al mundo.

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