Hacia el Domingo…1 de agosto de 2021: “IGNATIUS”

Ayer celebrábamos la festividad de san Ignacio de Loyola. Este año, precisamente, los jesuitas están celebrando los 500 años de la conversión de su fundador, recordando el momento en que fue herido en el sitio de Pamplona; ahí comenzó su experiencia de limitación y encuentro con los libros de los santos que le ayudaron a abrir su corazón a Cristo para siempre.

Esta es, tal vez, la primera enseñanza de Ignacio para nuestros días: él era creyente, pero no estaba convertido, no se había encontrado con Cristo, su vida no estaba configurada desde el Evangelio. ¿No es este el caso de la mayoría de los creyentes? ¿Cuántos han descubierto a Jesús de Nazaret como una persona real en sus vidas? ¿Cuántos viven sus decisiones desde los principios del Evangelio? No solamente tienen necesidad de conversión los ateos, sino los mismos creyentes.

Es muy posible que nuestra Iglesia no suscite santos ni tenga frutos en nuestra sociedad si no hay conversión verdadera en los cristianos.

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