Andanzas y Mudanzas

Se podría titular así una sección dedicada a gentes que vemos por primera vez, a acontecimientos que se olvidaron y que vuelven al presente aún más cargados de significado que cuando los vivimos o presenciamos antaño, o a los cambios de comportamiento que para mejorar nuestro nivel de vida personal deberíamos hacer , e incluso hacemos, para seguir siendo fieles a la realidad y no solo a nuestras ideas sobre ella, a la  relación más o menos alucinatoria desde la que no pocas veces miramos creyendo verla, cuando es solo la punta del iceberg de un deseo absolutamente solipsista y compensatorio, que nos sirve de falso anuncio de lo que la realidad no nos puede mostrar porque así ella no es,  y que tan ciegamente y culpablemente tomamos por la verdad de esa realidad.

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Testimonio de algunos parroquianos en el Camino de Santiago.

Como ya va siendo tradición desde hace cinco años, la Delegación Diocesana de Pastoral de Juventud de Ciudad Real (http://www.jocreal.com/), organizó del 17 al 24 de julio el campamento en camino en su cuarta edición, #camino4, realizando el conocido Camino de Santiago.

En esta edición se realizó el camino Sanabrés o vía de la plata, desde Orense a Santiago con un total de 111 km a lo largo de cinco etapas, y que contó con una participación de unas 80 personas de toda la Diócesis entre peregrinos de 16 a 22 años, monitores y sacerdotes, dentro de los cuales se encuentran algunos miembros de nuestra parroquia, los cuales nos van a contar su experiencia:

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Camino a la farándula.

A veces decimos que hay casas que nunca duermen, y sí, hay también quien nunca duerme (y quien no tiene casa), pero lo hace para discurrir pensando en quedar como que ha hecho algo sin hacer nada y de paso, atropellar, molestar, insultar, profanar…y si pudiesen, serían capaces de hundir el mundo porque no gira en la dirección que ellos quisieran.

Les sucede lo que al perro que ladra a la luna si sale y también porque no sale.

No tienen ni ideas propias ni personales, andan siempre buscando a ver qué es lo que destrozan, a cada instante.

Ahora le ha tocado la china a la Virgen de los Desamparados y a la de Montserrat.

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¡Dicen que tembló la tierra!

Este Viernes Santo, en lo alto del Gólgota, han elevado tres cruces, y entre dos ladrones han crucificado también a un inocente, Hijo Único del Único Dios Verdadero.

Suspendido en lo alto, frente a una multitud, está casi solo, pues los suyos han huido casi todos. Quedan pocos, ¡¡Pocos!!

Tantos que iban con Él días atrás, ¿Dónde están hoy?

En este día todos te hacen el vacío, Abandonado Señor: Hoy no hay ni peces, ni pan. Es el día del dolor que causa el amar sin medida llevado en soledad.

¡¡Tú, Buen Señor!! Que lo das todo. Has sido desposeído de lo poco que tenías, solo te queda ¡¡ese Amor!! Que te alienta y fortalece en tu Calvario. Te han arrebatado hasta la túnica que te cubría.

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Creatividad Pobre y Miserable.

Antes, de quienes presentaban una obra que no era suya, se decía que la cosa era copiada o robada.

Ahora, algunos roban la obra, la presentan, se la admiten y hasta son apoyados desde algunas entidades sociales.

El propio autor decía que era material robado.

Un personaje que roba, profana y lo que haga falta, con tal de lograr el triunfo rápido y  el ser conocido, y después de esta hazaña aún pudiera atreverse a decir que ya tiene existencias para la próxima ocasión que se le ocurra decir, asegurando que tiene “obra nueva”.

Y como el dos sigue al uno, ya está la segunda entrega, pues la falta de originalidad es una mala hierba que abunda mucho.

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El tiempo, tu tiempo, el tiempo de Dios.

¿Cuánto tiempo hace que no te sientas un ratito a solas delante de Dios y le dices:

“Aquí estoy, Señor” ?

Cuando Dios llamó a Samuel, esa fue la respuesta que había de dar:

“Aquí estoy”

Nosotros a veces andamos cerca de Él, con Él, pero no se nos ocurre ni siquiera preguntarle:

-“¿Señor, qué quieres de mí? Ni decirle  “Aquí estoy, Señor”

Vamos directamente, le hacemos una pequeña oración y ya está; la petición de lo que esperamos nos conceda y listo.

Y Dios calla.

Él siempre calla, calla y espera un poquito de nosotros, un poco de alegría por nuestra parte, de sentirnos ante Él, de que le digamos algo más; que le demos las gracias porque nos ha escuchado.

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Esa sed…

I

Hombre, ¿A qué le tienes miedo? Eres el rey de la creación y te aturdes en medio del nido de la vorágine, de la codicia y de la ambición.

¿Aún no te has dado cuenta de que es en el silencio de tu interior donde nacen todos esos susurros suaves que buscas fuera? ¿De que, a Dios, hay que buscarlo en la suavidad de la brisa?

Busca dentro de ti y llámalo, quedito. Él es suave y no está en el estruendo. Tienes un hambre y una sed que tú no sabes saciar; y los demás no te la saciarán tampoco, porque esa, la saciará sólo Aquel que la puso dentro de ti, y tú debes saber que ahí donde está esa sed, no has dejado entrar a nadie: ella necesita del que te la creó.

Búscalo dentro de ti, sin ruido, en el silencio de tu cuarto o en el de un templo, en esa plegaria que se quiere escapar de tus labios y, a veces, cuando va a brotar de tu corazón, la ahogas y no la dejas salir porque te niegas a querer creer que Dios existe.

¡Si vieras qué fácil es dejarse ganar por esa suavidad que Dios da al corazón, dejarla entrar y hallar la paz dentro de ti mismo!

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Caminante hay camino, descúbrelo al caminar

TESTIMONIO DE UN MATRIMONIO EN CAMINO

Despunta el día de un día cualquiera del Camino y a la voz potente de “Buenos días peregrinos”, comenzamos a desperezarnos tras una noche de descanso. Hemos relajado cuerpo y mente y estamos dispuestos para asimilar otro maravilloso día.

Nuestras mochilas están preparadas. Cada una con su carga física y emocional, la mía en especial, pesa un poco más, pero espero ir dejando atrás todas esas cosas superfluas e insignificantes, para llenarla de lo que realmente importa.

Tras el aseo personal y el desayuno, hacemos la oración de la mañana y emprendemos la marcha. Comenzamos con una hora de silencio, en la que solo se escucha el ruido sordo de nuestras pisadas y la respiración de los caminantes. El paisaje me desborda, mis sentidos se ponen a flor de piel: el canto de los pájaros, el agua que fluye de los arroyos, el olor a eucalipto… todo se entremezcla con mis pensamientos, ofreciéndome un buen rato de tranquilidad solo rota al grito de “hale, hale” de ánimo de uno de los peregrinos. La hora de silencio, de meditación se ha acabado, pero a lo largo del día vendrán más…

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