Hacia el Domingo…25 de noviembre de 2018: “CAUTIVADOS POR LA PALABRA”

Acaba de ser publicado un libro con este título: “Cautivados por la Palabra”. Es una alegría para su autor, que escribe estas páginas, poder compartir este hecho con los lectores de este periódico.

Hace ya casi veinte años que Enrique Galán, Delegado en aquellos años de Medios de Comunicación, me invitó a escribir un artículo semanal en el periódico Lanza. Fue un reto que acepté gustoso; creo que fue en estas mismas fechas cuando escribí el primero, con el tema de la esperanza. Pasados los años, Miguel Ángel Jiménez, el nuevo Delegado, siguió confiándome esta hermosa tarea. Les agradezco profundamente este encargo, porque me ha obligado a pensar, a escribir, a comunicar; creo que a crecer como persona.

Muchos de estos artículos tenían que ver con el evangelio del domingo; de hecho, este era el nombre de la sección desde los inicios: “Evangelio”. Agradezco al periódico y a su directora, Laura Espinar, su confianza y su paciencia en recibir artículos, incluso cuando diferentes tareas retrasaban el envío por mi parte.

Por misión y por gracia, me ha tocado tener que estudiar la Biblia para poder compartirla con los seminaristas que se forman para el sacerdocio y con otras muchas personas que quieren crecer en la fe. Por eso, el sello bíblico ha sido una constante en estas páginas.

Ahora, gracias a una iniciativa de la parroquia de Santiago de nuestra capital, hemos realizado una selección de estos artículos, uniéndole otros que también tuve que escribir para el Boletín de los Amigos del Seminario, junto con algunas reflexiones para la revista Ecclesia y para Radio Exterior de España. La línea que los une está marcada por sus protagonistas: son personas que, a lo largo de la historia, han tenido que ver con la Biblia y con la fe.

Muchos de ellos son personajes bíblicos, de los que se intenta comprender un poco el alma y el mensaje para nuestras vidas presentes. Pero hay también personajes que han vivido después de los tiempos bíblicos, hasta el presente: todos ellos tienen el sello común de la fe, de la búsqueda de la hondura del hombre en cuyos rincones se atisba la presencia de Dios.

El título está inspirado en el libro de C. S. Lewis que narra su conversión: “Cautivado por la Alegría”. Creo que esta es la clave de la vida y su felicidad: que algo nos cautive, que alguien nos despierte el alma y motive, desde lo más profundo, nuestras búsquedas y esfuerzos.

Nos cautiva, me cautiva, la palabra: esa capacidad de decir lo más externo y lo más interno, de transmitir ideas y sentimientos, de poner en comunión personas. Pero, cuando la hemos conocido, nos cautiva de forma sublime la Palabra: ese decir de Dios que tiene rostro y vivió en Galilea, el hijo de la muchacha virgen de Nazaret.

Creo que podríamos afirmar esto mismo de todos los personajes del libro: han sido cautivados por la Palabra de Dios, que es la Biblia y que es, ante todo, Jesucristo. También el autor es un enamorado de la Palabra: sus palabras quieren ser siempre glosa agradecida de la Escritura.

Y creo también que los potenciales lectores de este libro se sienten en comunión profunda con los personajes y con el autor: la palabra les cautiva, la Biblia y su misterio les atrae, la Palabra es horizonte y rostro que se sienten llamados a buscar como tarea radical de sus vidas.

Sería larga la lista de las personas que han hecho posible esta publicación: es una alegría que lo poco bueno que podemos dar se deba, siempre, al cariño de otros. Por eso, estamos llamados a ser radicalmente “carne agradecida”.

Que este libro pueda contribuir, con toda sencillez, a que la Escritura siga cautivando a más y más personas.

Manuel Pérez Tendero