“Cuando fallan los cimientos, ¿qué puede hacer el justo?” Así suena el consejo desesperanzado de los que no ven salida ante las situaciones difíciles. ¿No es mejor, en muchas ocasiones, tirar la toalla? El mundo está lleno de personas que aconsejan desde su propia frustración.
Es habitual que las fuerzas del mal aparezcan más poderosas que las energías del bien. Pero este no es el problema, sino creer que, como no se puede hacer todo, es imposible hacer nada. La vida no funciona con las claves del perfeccionismo, el peso del mundo no recae sobre nuestros hombros.
