En el corazón del Neolítico el hombre aprendió a moldear el barro y a cocerlo para conseguir la cerámica. El oficio del alfarero es, tal vez, uno de los que más ayudan a que el hombre se realice a sí mismo a través de su trabajo.
En las primeras páginas de la Biblia, un poeta anónimo inspirado utilizó la imagen del alfarero para expresar el misterio de la vida del hombre. A diferencia de los animales, muchos han sabido ver en el hombre ese hálito divinoSigue leyendo «En manos del alfarero»
