AVISO:

Hoy, lunes, día 26 de junio de 2017, tendremos la misa por San José María Escrivá de Balaguer a las 20:30 h., en nuestra parroquia. ¡Estáis todos invitados! 🙂

Temores

Una de las experiencias humanas más comunes es el miedo. Tan común, que muchas de las enfermedades de nuestra alma llevan un nombre con el compuesto griego que se corresponde con el miedo (fobia): claustrofobia, agorafobia,..

Es propio del ser humano adelantarse con su mente a lo que le sobreviene. Cuando se intuye que lo que llega es un mal, un dolor, esa capacidad de adelantarse se convierte en miedo, con la esperanza de despertar en nosotros una búsqueda de los mecanismos para evitar ese mal que se intuye a las puertas. El miedo es un mecanismo de defensa.

Pero es posible que nuestra memoria y nuestra experiencia no estén preparadas para evitar ese mal o para afrontarlo; entonces, el miedo nos paraliza y buscamos cualquier atajo o estamos dispuestos a cualquier barbaridad para evitar lo que nos asusta. A menudo, la decisión que tomamos nos lleva a un mal mayor al que queremos evitar.

El miedo, a menudo, se convierte en un instrumento del mal. Cuando nos quieren quitar libertad, cuando quieren conseguir algo de nosotros, nos amenazan con el mal para que el miedo nos haga decir o hacer aquello que nos imponen.

Por eso, cuando falta el miedo, el mal pierde uno de los instrumentos principales para atenazar al hombre. Una persona sin miedos es mucho más libre que una persona llena de temores. El miedo nos impide ser nosotros mismos, nos hace centrar todo nuestro interés, no en hacer el bien, sino en evitar un mal, no en amar, sino en no sufrir.

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