Unas de las características que llaman la atención del libro del Apocalipsis es su abigarrado simbolismo. Un simbolismo, a menudo, cargado de paradojas. Por eso, suele ser un libro olvidado y perdemos toda su riqueza por sucumbir a la tentación de no realizar el esfuerzo de la hermenéutica.
El vidente Juan quiere construir con nosotros, lectores creyentes de todos los tiempos, unas claves para poder interpretar la historia desde los ojos de Dios.
Algunas de estas paradojas tienen que ver con la simbología fundamental del libro: Jesús resucitado como Cordero degollado y vivo. Esta es la paradoja inicial: un cordero degollado que vive; es una paradoja en el nivel del símbolo, no en el de la realidad, porque el lector sabe que se está hablando del Crucificado-Resucitado, con las marcas de la pasión en su cuerpo eterno.
El símbolo del Cordero aplicado a Cristo no es original del Apocalipsis: es una simbología judía que se aplicó desde los inicios de la tradición cristiana a Jesús para explicar el sentido de su muerte desde la palabra del Antiguo Testamento.
