Jornada de Oración por las Vocaciones
Después de la decepción
¿Es posible creer en la vida en presencia de la muerte? ¿Es posible creer en la alegría cuando nos visita el dolor? ¿Se puede creer en la pureza después de haber sido manchados hasta el fondo por el pecado? ¿Se puede mirar al cielo cuando se ha visitado el abismo?
¿No será la esperanza una actitud de la etapa adolescente de la vida, o de la lejana infancia, cuando todavía no nos ha venido al encuentro ninguna frustración? ¿No se identifica la madurez con la resignación y la ironía, con una aceptación escéptica de las limitaciones de nuestra existencia?
¿Se puede creer en Cristo en una sociedad post-cristiana? ¿Puede recuperar el ardor del creyente quien ha perdido la fe? Es posible que nuestra sociedad esté llena de personas decepcionadas con el cristianismo. Hay muchos que no creen en Cristo, pero hay muchos otros, también, que, después de haber creído, han abandonado la esperanza en aquel Mesías de la primera hora.
Muchos han iniciado el camino de Emaús. Cariacontecidos, con una actitud “de vuelta”, lleno el corazón de decepción y en búsqueda de certezas más pequeñas y antiguas para reconstruir una vida con sentido después de la esperanza.


