Se abre el plazo de inscripción para catequesis: comienza el 19 de septiembre hasta el 23 de septiembre, en horario de 18:00 h a 19:30 h. en los salones parroquiales.
¡Para todo aquel que quiera, será bienvenido! 🙂
Parroquia Santiago Apóstol de Ciudad Real
Bienvenidos a la web de la parroquia de Santiago Apóstol de Ciudad Real (España)
Se abre el plazo de inscripción para catequesis: comienza el 19 de septiembre hasta el 23 de septiembre, en horario de 18:00 h a 19:30 h. en los salones parroquiales.
¡Para todo aquel que quiera, será bienvenido! 🙂
Este domingo será canonizada la Madre Teresa; “de Calcuta”, porque fue allí donde entregó su vida a los más pobres de este mundo.
Dicen los gallegos que uno no es “de donde nace” sino “de donde pace”, de allí donde se alimenta y educa. Pero uno es, ante todo, de donde se entrega, de donde ama. No elegimos nacer, ni tampoco dónde hacerlo; pero sí elegimos cómo vivir y a quiénes dedicar nuestros esfuerzos. Por eso, la madre Teresa irá siempre unida, como nadie, a la ciudad de Calcuta.
Agnes Gankhe Bojakhiu nació en Skopje; pero eligió el nombre de Teresa y eligió Calcuta.
Esta canonización es uno de los momentos más importantes en este Año de la Misericordia. El rostro arrugado de la madre Teresa, ya anciana, simboliza la misericordia real y concreta hacia los necesitados. Ella es el gran icono moderno de las “obras de misericordia”.
Desde Babel, el gran reto de la humanidad es la comunión. En el matrimonio, en las familias, en la ciudad, en los países, en las relaciones internacionales. En la Iglesia. Por desgracia, muchas de nuestras leyes y la mayoría de nuestros esfuerzos están encaminados a gestionar rupturas.
Convivir, aprender a amar, compartir tiempos y espacios, fracasos y proyectos, es la gran tarea del ser humano sobre la tierra. Y no es fácil. Fundar bien la comunión y aprender a restaurarla son, tal vez, las claves de nuestro futuro.
¿Cuál es la raíz, la condición de posibilidad de una comunión enriquecedora en igualdad? Escribiendo a los primeros cristianos europeos, en la ciudad de Filipos, san Pablo les invita a fundar la comunión en la humildad.
También la palabra que este domingo nos propone la liturgia tiene que ver con la humildad; y con la gratuidad. Son lecciones que Jesús propone en el contexto de una comida.
Finalizan los Juegos Olímpicos y dejan su huella en forma de medallas y emociones. Los Juegos sirven siempre para invitarnos a redescubrir otros deportes más allá del fútbol. Deportistas que se preparan en la sombra durante años, sin publicidad ni grandes presupuestos, sin baños de multitudes ni reconocimientos públicos. Ahí están sus resultados.
No es bueno mitificar nada, pero es gratificante comprobar que aún existe el amor por el deporte más allá de los presupuestos millonarios y el baño de masas.
Muchos españoles tenemos mucho que aprender de estos compatriotas nuestros que se convierten en ejemplo de disciplina y superación. En estos días, nos viene inmediata la imagen de los políticos; pero no son solo ellos los que tienen que aprender de nuestros deportistas.
En primer lugar, estos otros deportistas saben que es posible perder, y saben hacerlo felicitando a quienes les ha derrotado. Es reconfortante la imagen del abrazo final entre dos contrincantes que se ha repetido jornada tras jornada. Ganar no es humillar al contrario; perder no significa quedar herido en el resentimiento y la descalificación hacia quien ha ganado. De otra forma nos irían las cosas si aprendiéramos a competir, a ganar y a perder, de la mano de la mayoría de nuestros deportistas. Buscar ganar y saber perder: ahí está la clave de los grandes; saber ganar sin humillar a nadie.