Imposición de la ceniza

El próximo miércoles, día 1 de marzo, es miércoles de ceniza, y habrá imposición de ceniza en nuestra Parroquia a las 12:30 y a las 19:30. También os recordamos que es día de ayuno y abstinencia.

AGOBIADOS

¿Qué es más valioso, el vestido o el cuerpo, el alimento o la vida? ¿Qué es más importante, el dinero o las relaciones familiares? ¿Qué tiene prioridad, disfrutar o amar?

El ser humano, normalmente, no está ante la disyuntiva de elegir entre el bien y el mal, sino ante el reto de elegir unos bienes antes que otros; al decidir, lo quiera o no, establece una jerarquía de valores. Con sus opciones, el ser humano está dando a unas cosas más importancia que a otras.

Es muy posible que una de las claves de la sabiduría, del arte de acertar en la vida, consista en una correcta jerarquía de valores que fundamente nuestras decisiones. Parece que hoy tenemos todos claro que es más importante el hombre que el sábado; pero no sé si tenemos tan claro la importancia de la persona por encima de su capacidad de disfrutar, o de la familia sobre un conjunto de euros. Nuestras decisiones, ciertamente, dejan claro qué es lo importante, qué cosas no estamos dispuestos a perder de ninguna manera.

También Jesús de Nazaret, el Maestro de Galilea, trató este tema en el famoso discurso del Monte. Nos invita a contemplar los pájaros y las flores para recapacitar, para saber encontrar de dónde brota la belleza y dónde tiene futuro la vida.

Hay una actitud que Jesús define como “pagana”, que tiene que ver con un “servir al Dinero” y que puede anidar en sus discípulos cuando son “hombres de poca fe”. Es la actitud de quien ha errado en la jerarquía y vive agobiado por conseguir bienes que no tienen importancia, descuidando a menudo lo que sí vale de veras.

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Talión

Desde muy antiguo ha habido muchas personas que han visto una contradicción entre el Dios que presenta el Antiguo Testamento y el Dios-Padre que viene a revelar Jesús de Nazaret. Desde muy antiguo ha habido muchos creyentes que han rechazado la primera parte de las Escrituras. De hecho, hay muchos creyentes que, de hecho, las rechazan porque nunca se han atrevido a leerlas.

Uno de los argumentos más importantes para esta contraposición y rechazo está en las llamadas “antítesis” del Sermón del Monte; sobre todo, podríamos señalar la contraposición entre la ley del talión y el amor a los enemigos. Frente al “ojo por ojo y diente por diente” de la Torah antigua, el mandato de Jesús de amar y rezar por los perseguidores y enemigos.

Pero Jesús mismo, unos momentos antes, ha dicho que no ha venido a destruir la ley y los profetas, no ha venido a abolir, sino a dar plenitud. Es más, como razón principal para exigir el mandamiento de amor a los enemigos, utiliza una frase clave en el libro del Levítico, el corazón de la Torah: “Sed perfectos (santos) como vuestro Padre (Dios) es perfecto”. La santidad de Dios es la base, la causa y la posibilidad de la santidad de su pueblo, de sus hijos.

Como en el resto de los temas bíblicos, en la moral también ha habido una evolución, un camino. La revelación de Dios al hombre se ha desarrollado en la historia, ha tenido una pedagogía. Desde la propia experiencia limitada del hombre, Dios lo ha ido conduciendo para conocer la verdad; con pausa, respetando las etapas, con paciencia y visión de futuro.

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