Arrodillados en el Monte.

En la escena final de su evangelio, la más solemne, san Mateo nos presenta a los Once discípulos frente a Jesús resucitado. Las mujeres les habían dicho que vivía y que debían encontrarlo en Galilea.

Nada más verlo, lo adoran, se postran: reconocen una presencia divina en este amigo que ha caminado tantas leguas en su compañía.

La mayoría de nuestras biblias nos dicen que “algunos dudaron”. Al parecer, todos adoraron, pero no todos lo hicieron con seguridad. ¿Cuántos dudaron?

En el texto griego original no tenemos ninguna palabra que signifique “algunos”. El texto dice, sin más: “pero ellos dudaron”. No dudaron algunos, sino todos, los Once. Ha sido la dinámica de los discípulos a lo largo de todo el evangelio: Jesús les ha llamado a menudo “hombres de poca fe”. El discipulado es un camino, y aún no ha terminado.

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