En presencia de un soldado romano, llamado Cornelio, Pedro supo ver cómo el Espíritu de Dios iba delante de los apóstoles en la extensión del Evangelio: “¿Se puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu igual que nosotros?”
Esta ha sido una de las características de la Iglesia de Jesús a lo largo de los siglos: no negar el bautismo. Tampoco se niega la participación por primera vez en la comunión, ni la confirmación en la edad joven o en cualquier otro momento de la vida. Es posible que esta “falta de exigencia” tenga luego consecuencias que desconciertan a la hora de caminar juntos personas que acceden, desde tantas perspectivas, a los sacramentos.
Pero esta actitud, con sus dificultades, no es sino la continuación del estilo de Jesús de Nazaret que vino a “abrir puertas”Sigue leyendo «El Pan del Amigo»

