No temáis

Cada año que pasa es más fácil celebrar la Navidad.

A menudo, los grandes cambios de nuestra vida no llegan fruto de nuestra decisión y voluntad, sino provocados por circunstancias externas, a veces adversas, que nos empujan a ver las cosas de otra manera.

¿Quién está más cerca de Belén, la familia que celebra con muchas luces, alimentos y belenes la Noche de Navidad, o los refugiados que se esfuerzan por sobrevivir en el Próximo Oriente? Ciertamente, los segundos, y no solo por cercanía geográfica.

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierra de sombras y una luz les brilló…” Las palabras del profeta Isaías pueden convertirse en pura poesía que nos atrae por su belleza formal; pero fueron mucho más cuando él las pronunció, y siguen siendo mucho más que literatura en nuestros días.

La paradoja que los profetas anunciaron es que supieron ver, a diferencia del pueblo, un signo de esperanza en el nacimiento de un niño: eso es lo que celebramos en Navidad.

Los ejércitos del imperio Asirio se acercaban a Jerusalén, pero Isaías confiaba: hay una mujer embarazada. ¿No es pura ingenuidad y providencialismo peligroso? Esto es la Navidad.

Sigue leyendo «No temáis»