Europa

Ayer celebrábamos a santa Brígida, venida desde Suecia hasta Roma para dar testimonio de un tenor de vida femenino y cristiano. Mujer casada y, más tarde, religiosa fundadora. Es compatrona de Europa.

Mañana recordaremos a Santiago, hijo de Zebedeo, patrono de España. Su sepulcro, desde la edad media, ha dado a los europeos un rumbo común que les ha ayudado a construir el proyecto, hoy en crisis, que llamamos Europa.

Europa no es una realidad geográfica, no es algo dado, previo, que hemos de dar por supuesto. Ha sido una aspiración, un sueño, una construcción larga, un camino con dificultades. Una construcción cuyo símbolo podría ser el románico, con su arquitectura armoniosa y recogida, de medidas muy humanas y con capacidad para albergar el misterio. Un camino cuyo símbolo podría ser el Camino, recorriendo montañas y mares con la meta en el límite, en un sepulcro ungido de un apóstol de aquel Maestro que vivió en el otro confín del Mediterráneo.

La construcción no ha terminado, el camino no ha finalizado. Atacada desde fuera como nunca, en el corazón de su bienestar, Europa puede apreciar con mayor claridad su crisis interna.

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Marta

La gramática es puerta hacia la teología. Los fundadores de nuestras universidades lo sabían muy bien. La matemática, la literatura, la medicina; todo lo humano es ayuda para la trascendencia, porque trascender es una de las realidades más humanas.

Antes de hacerse carne la Palabra, ya se había hecho literatura: narración, poesía, palabra firme en boca de los profetas. Olvidar la gramática es desconocer la Palabra, ahí radica el mayor de los peligros de la religión: el fundamentalismo.

Por eso, lo humano, la poética, los géneros literarios, el estudio de la narratividad, nos ayudan a escuchar la voz del Maestro que nos habla en la Biblia. Quien busca, sin matices, la palabra de Dios en los textos bíblicos, guiado solo por su intuición o sus devociones particulares, no encuentra la voz de Dios, sino sus propias ideas. Hay que empezar por fuera para llegar bien dentro, hay que descender a lo más cotidiano para trascender a lo más sublime.

Uno de los ejemplos donde mejor podemos aplicar esta regla es en el episodio conocidísimo de Marta y María. Hermanas de Betania, representan ante Jesús dos actitudes diferentes; pero entenderíamos de forma insuficiente el texto si no tenemos en cuenta su dinámica literaria, sus claves narrativas, su aspecto más humano y gramatical.

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AVISO

Este jueves, 14 de julio, a las 20:30 h. tendremos la misa por Manuel Pérez Bermudez, el padre de nuestro párroco Manuel Pérez Tendero.

Aleluya

Después de muchos meses, escribo el artículo dominical solo en mi despacho. Ya no está aquí la cama articulada que una familia a quien no conocemos nos prestó como servicio desinteresado. Tampoco está, sobre esa cama, el colchón anti-escaras que una familia amiga nos trajo como signo eficaz de su cariño. Ya no pisan esta habitación los pies de tantos amigos que miraban con ternura, cara a cara, la debilidad del enfermo. Ya no se escuchan sus besos, ni se deja ver su sonrisa sincera, profunda, que surgía ante la mirada paciente de quien estaba postrado.

El equipo de paliativos ya no visita, con su profesionalidad y humanidad, esta habitación convertida en hospital.

Este despacho, lleno de libros, se ha desbordado de memoria; ha sido habitado por una sabiduría que excede la que se puede escribir en papel: ha llegado escrita en la carne dolorida de un creyente.

Acompañar un enfermo, cuidar sus heridas, sonreír ante su mirada, escuchar su interior, aprender paciencia junto a su dolor, es pura escuela de vida, aprendizaje de humanidad. El mundo está lleno de sufrimiento acompañado: por eso tiene futuro el ser humano.

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