En todo este Año de la Misericordia, el texto clave está siendo la famosa parábola del hijo pródigo. Es el hijo menor, que se apropia de su futuro arrancándolo de las manos del padre y, tras haberse quedado sin nada, regresa al hogar paterno. Se fue lleno y volvió vacío, cargado tan solo con su pecado y su humillación.
Hoy es el día de la Ascensión, en el Año de la Misericordia. Lo que celebramos en esta jornada es el regreso de otro hijo al hogar paterno. También Jesús de Nazaret se alejó de la casa para vivir como siervo en un país lejano, el país contaminado de nuestra historia. La diferencia con el hijo de la parábola es que Jesús se marchó por obediencia al Padre, no para alejarse de su amor. Y partió despojado, sin su parte de la herencia. En casa no había más hijos: él es el mayor y el menor, él acoge en su persona toda la paternidad de Dios.

