En tierra de toresanos.

Llegó el domingo. Partimos antes de que despuntara el alba y la jornada culminaba pasada la medianoche. Entre esa ida y vuelta, un día para disfrutar del arte, de la cultura, de la historia, de la gastronomía y, sobre todo, de la compañía.

Fuimos a Toro (Zamora) sedientos de ‘Aqua’ y regresamos colmados pero con ganas de más. Así que, no sería extraño que tengan que hacernos hueco en próximas ediciones de la exposición de Arte Sacro ‘Las Edades del Hombre’. Eso sí, ya en otros municipios como el segoviano de Cuéllar en 2017 o Aguilar de Campoo (Palencia) en 2018.

Volviendo a nuestro periplo por Toro, cuando llegamos a tierra de toresanos –así se les llama a los habitantes de esta bonita localidad que roza los 10.000 habitantes- nos recibió Eva, nuestra primera guía turística, con la que recorrimos lo más representativo del lugar: La Colegiata de Santa María la Mayor; la iglesia de San Sebastián de los Caballeros; la iglesia de San Lorenzo el Real y el Mirador del Duero en el Paseo del Espolón.

Colegiata de Santa María la Mayor

Sigue leyendo «En tierra de toresanos.»

Al final, empezar

Finaliza el Jubileo de la Misericordia. Es buen momento para mirar hacia atrás y hacia dentro. ¿Qué queda de tantas reflexiones y acciones en torno al Jubileo? Es importante repasar el año para guardar en la memoria de forma fecunda los gestos más importantes, los interrogantes principales, los sentimientos más profundos, los rostros de la misericordia. Mirar, también, hacia dentro, al corazón, para afianzar la huella de este año en mi persona, en mi camino, en los fundamentos de lo que soy y quiero ser.

Desde mi punto de vista, este recorrido por la misericordia se podría resumir en tres direcciones.

En primer lugar, la experiencia propia de misericordia frente a Dios. Como diría el papa Francisco, “somos misericordiados por Dios”. Somos fruto de su misericordia constructiva, de su amor inagotable, de su cercanía sin límites. Como el hijo pequeño de la parábola, todos estamos llamados a experimentar el abrazo del padre a las puertas del hogar, después de un largo camino de lejanía; el abrazo que restaura y hace posible recibir la dignidad.

No hay mayor alegría que ser amados sin merecerlo. Pero no es fácil tener esa experiencia cuando creemos merecerlo todo y la responsabilidad recae siempre en los demás. La nostalgia por el hogar que dejamos, las pequeñas brasas del fuego de amor que aún alimentan nuestra memoria, esa llamada interior de hijos que jamás se apaga: ahí está la clave para reconocer el propio pecado y regresar, empujados por la misericordia de quien nos ha amado siempre.

Sigue leyendo «Al final, empezar»

En público

Hoy termina el XVIII Congreso de Católicos y Vida pública en Madrid. No he podido asistir, pero me ha llenado de alegría poder leer el programa con toda la riqueza de sus propuestas. Me parece fundamental que existan en España asociaciones que sigan apostando por la presencia de los cristianos en la vida pública. No son tiempos fáciles para esa presencia, especialmente en nuestro país.

El tema de este año me hace pensar. “Yo soy cristiano: hechos y propuestas”. No es lo mismo ser que decir; no es lo mismo ser por dentro que aparecer por fuera.

Por un lado, puede haber personas que parecen buenas y no lo son. Puede haber personas que parecen cristianos y tienen hábitos religiosos, pero que no son cristianos de corazón y con hondura. Ya lo denunciaban los profetas hace casi tres mil años: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”. “Las apariencias engañan”; es importante ese deseo de autenticidad que parece flotar en la conciencia colectiva de nuestra sociedad. La hipocresía y la falsedad tarde o temprano se descubren, no tienen futuro con fruto.

Pero también puede suceder lo contrario: ser y no querer manifestar lo que somos. Además de la falsedad, también puede encadenarnos el miedo. La cobardía no es mucho mejor que la hipocresía.

Sigue leyendo «En público»