Llegó el domingo. Partimos antes de que despuntara el alba y la jornada culminaba pasada la medianoche. Entre esa ida y vuelta, un día para disfrutar del arte, de la cultura, de la historia, de la gastronomía y, sobre todo, de la compañía.
Fuimos a Toro (Zamora) sedientos de ‘Aqua’ y regresamos colmados pero con ganas de más. Así que, no sería extraño que tengan que hacernos hueco en próximas ediciones de la exposición de Arte Sacro ‘Las Edades del Hombre’. Eso sí, ya en otros municipios como el segoviano de Cuéllar en 2017 o Aguilar de Campoo (Palencia) en 2018.
Volviendo a nuestro periplo por Toro, cuando llegamos a tierra de toresanos –así se les llama a los habitantes de esta bonita localidad que roza los 10.000 habitantes- nos recibió Eva, nuestra primera guía turística, con la que recorrimos lo más representativo del lugar: La Colegiata de Santa María la Mayor; la iglesia de San Sebastián de los Caballeros; la iglesia de San Lorenzo el Real y el Mirador del Duero en el Paseo del Espolón.
Colegiata de Santa María la Mayor


